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23. Agricultura Ecológica II. El agricultor implicado.

La toma de conciencia de la situación creada con la actual forma de entender la agricultura desde los puntos de vista económico, sociológico, técnico y ambiental es imprescindible para que el agricultor encuentre la determinación necesaria para tomar una posición alternativa a la del movimeinto general. Es necesaria pues una especie de transformación del punto de vista del agricultor paralela al proceso de reconversión de la finca. Entonces unas actuaciones se siguen a otras de una forma armoniosa obedeciendo a una “lógica” poderosa que tiene como fondo la alegría.

El agricultor comienza entonces a comprender como funcionan de verdad las cosas y se siente implicado y concernido. Recupera o adquiere por primera vez el sentido profundo de la responsabilidad,  la complicidad y la libertad unidas en una amalgama imposible de explicar. Empieza a sentirse verdaderamente “dueño” de sus tierras en la medida en que aumenta su sentido de pertenencia a ellas.

Entender que el todo es mayor que las partes trae al agricultor al contacto con la tierra, le implica en la prosperidad del conjunto, que ahora percibe como su propio bien. Trabajando a través de la inteligencia intuitiva, toma decisiones en base a percepciones sutiles.

Las bridas más difíciles de cortar son las de las “leyes” del mercado.

Poco a poco se libera de la presión de los insumos, buscando al máximo la autosuficiencia. Eliminados los pesticidas de todo tipo y los fertilizantes de síntesis, va reduciendo su dependencia de la maquinaria y del gasoleo según va encontrando el modo de reducir las labores.

Un cierto sentido de gratuidad le libera de la ansiedad por “colocar la mercancía”, con lo cual pierde dependencia de los intermediarios, acorta los canales de comercialización, descubre los procesos de intercambio a la vez que los límites entre lo necesario y lo accesorio. Su vida se hace progresivamente simple y significativa. El sentido asoma desde lo más material, y guiña desde cada esquina.

Liberado de la competitividad, busca y encuentra a sus iguales, reencuentra el sentido de la comunidad desde un nuevo escalón de humanidad, más allá de la tribu y la secta, desde la independencia humilde y consciente.

Finalmente, sin nada que le empuje por detrás ni que tire de él ansiosamente desde delante, reencuentra el absoluto del momento presente…

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