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9. El suelo como mero soporte II: Adios a la vida.

La inabarcable y asombrosamente compleja estructura íntima del suelo está fundamentada en una comunidad viva no menos inabarcable en su diversidad y sus interacciones entre sí, con el elemento inerte y,de forma muy especial, con las raíces de las plantas.

La estabilidad física química y poblacional del suelo, descansa de forma sustancial sobre los seres vivos presentes en él. La agricultura convencional, de base química y mecánica, ignorando esta realidad durante un siglo y mutilando de forma inaceptable los modelos fisiológicos del suelo, ha creado una realidad de suelos en vias de esterilización.

Por otro lado, las plantas, los cultivos y las arvenses, siguen haciendo un gran esfuerzo por mantener viva la comunidad del suelo, para lo cual gastan en torno al 40% de lo que producen en la fotosíntesis expulsandolo por la raíz con el fin de nutrir a las comunidades de microorganismos que la mantienen sana porque desplazan a los patógenos.

Cuando la lucha se hace desigual, cuando la desestructuración del suelo lo convierte en un lugar hostil, cuando el agricultor, ignorante de lo que sucede bajo sus pies, se empeña en esterilizar el suelo, cuando pesticidas de todo tipo, atacando de forma desigual a los organismos, desbaratan los equilibrios entre las poblaciones, los patógenos pueden tomar ventaja, tanto más si se trata de variedades de cultivo de crecimiento rápido, con mucha disponibilidad de nutrientes, que generan tejidos blandos sin defensas físicas, fácilmente perforables por algunos e invadibles por otros. Entonces aparece la enfermedad fúngica o bacteriana, a veces dificilmente controlable, o incontrolabre a secas.

Reacción del técnico: Más de lo mismo o de algo “más fuerte”. Se cierra el bucle retroalimentado.

Otra posible reacción del técnico: Ya que hay microorganismos que estimulan el crecimiento de las plantas, que movilizan los nutrientes, que las defienden contra los patógenos…, inoculemos tu suelo con una mezcla que he obtenido en el laboratorio (y que he procurado patentar) y que te vendo a un módico precio. No importa que las cepas no sean las específicas de tu suelo, no importa si genero aun más desequilibrio, aprovechamos que el suelo está destrozado para que yo, una vez más, sea la solución, y tu, una vez más, dependas de mi.

Si sabemos todo eso, ¿por qué no favorecer el crecimiento de las comunidades espontáneas y específicas de nuestros suelos?

Siempre hacia más inestabilidad, siempre hacia más dependencia, hacia más gasto, o más contaminación, o más riesgo alimentario y para el propio agricultor. Un circulo infernal que hace insostenible la agricultura.

Adios a la vida. El ser humano, olvidado de sí,corta a porfía la rama sobre la que está sentado. El árbol brotará en otra parte, más arriba, pero el ser humano yacerá en el suelo.

Adios a la vida, no porque la vida se acabe, sino porque el ser humano, obcecado, se empeña en ignorar el impulso general del que forma parte.

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