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10. El territorio como factoría. I: Las hierbas "siempre son malas"

En el ideario técnico convencional las hierbas espontáneas son el depósito de todos los males del cultivo: Le quitan los nutrientes, al agua, la luz, acumulan plagas o sus formas durmientes, acumulan enfermedades fúngicas y bacterianas y además algunas pinchan o son feas, el colmo. Entre bromas y veras, se ha llegado a exponerlas en una jornada multitudinaria sobre herbicidas como una bruja de nariz larga y verrucosa.

Son pues un objetivo a abatir. Con toda esa carga, que aún sigue en los libros de agricultura, no es de extrañar que el suelo desnudo entre cultivos o entre las lineas de frutales se haya convertido en sinónimo de agricultura. Cultivos limpios y linderos pelados. Cualquier medio es bueno para conseguirlo. No hay matices, todo vale.

Se usan herbicidas de todos los tipos, totales o específicos, sistémicos o de contacto, para hoja ancha o estrecha, en preemergencia o postemergencia, antes de la siembra… Se pasa la maquinaria antes y después de sembrar… y la “solución final”, herbicida total de contacto mas resistencia del cultivo a dicho herbicida…

Como consecuencia, los suelos desnudos entre cultivos o entre las líneas de vides olivos o frutales sufren la intemperie, se desestructuran (ver entrada 8), se erosionan y se pierden. La biodiversidad disminuye, desaparecen nichos de especies reguladoras, se pierden especies atractoras, y las plagas se hacen más frecuentes y virulentas. Las hierbas se defienden creando formas resistentes y recalcitrantes, lo que incita a crear nuevas “armas” y a cerrar el bucle. Algunas hierbas obtienen de forma natural los genes de resistencia a herbicidas de los cultivos transgénicos y se convierten en “hierbas super malas” (Vease el caso de Amaranthus palmeri convertido en resistente al glifosato de Monsanto). La aplicación de estos y otros pesticidas crean problemas de salud a los agricultores (vease la conferencia del Dr. Nicolás Olea de la Universidad de Granada) y a la población en general: cancer, malformaciones fetales y, descubierto últimamente y especialmente referido a los herbicidas: neurotoxicidad, mal de Parkinson

Pero resulta además que si hay matices en el papel de las arvenses en el agrosistema:

- Las hierbas no siempre compiten por los nutrientes y la humedad con los cultivos, mucho menos si es leñoso. Los beneficios que aportan cubriendo el suelo entre cultivos y entre líneas de vid o de frutales son muy superiores a los perjuicios.

- A menudo se ha confundido la presencia de insectos o ácaros en arvenses interpretándo como reservorio lo que resultaba ser un atractor, es decir, que el insecto lo prefiere, y por tanto, si quitamos la arvense, el insecto pasa al cultivo y crea problemas. Un interesante estudio demostró que la araña roja y otros ácaros residían habitualmente en Lamium amplexicaule y Quenopodium album hasta que se comenzó a arar intensivamente el terreno de los viñedos y a aplicar herbicidas y pasaron al cultivo, convirtiéndose desde entonces en una plaga habitual que hay que “tratar” con los correspondientes pesticidas (García Marí et al 1987). El pulgón negro prefiere Amaranthus retroflexus al calabacín. Al limpiar el calabacín de esa hierba, el pulgón pasa al cultivo. Esto lo he podido comprobar por mí mismo.

- Algunas hierbas crean problemas o se convierten en recalcitrantes como resultado de errores agronómicos como la falta de rotación de cultivos, errores en las fechas de siembra, en la forma de laboreo (semillas fotosensibles sacadas a la luz desde la oscura residencia que las mantenía durmientes)…

- Agricultores experimentados en secano y regadio extensivos llevan un perfecto control de las arvenses solo con las rotaciones de cultivos y con laboreos superficiales.

- Sistemas hortícolas que no remueven el suelo usan el acolchado con paja o compost para el control de arvenses.

- Los sistemas más avanzados y distantes del modelo actual integran las arvenses en el proceso productivo

Si haciendo las cosas de determinada manera se evita, no solo el problema de las arvenses sino todos los que se producen por su falta a un coste siempre moderado ¿por que insistir en la via exterminadora? ¿a quién beneficia eso?¿quién paga los platos rotos?¿cuál seria el beneficio neto real de implementar toda la tecnología para sostener esos “cultivos altamente tecnificados” si descontáramos todo el desajuste creado?¿en qué clase de sueño vivimos si no nos damos cuenta que estamos dilapidando la hacienda recibida de la cual no somos propietarios sino tenedores temporales?

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