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14. Agricultura natural. II: Sembrando cereales y arroz

Fukuoka obtiene cada año una cosecha de cereal de invierno de entre 5000 y 6000 kg/ha y otra de arroz de entre 5500 y 7800 kg/ha. La pluviometría y temperaturas de su zona se lo permiten, y en los años 70, cuando se publicó “la revolución de una brizna de paja” estas cifras eran similares a las obtenidas mediante técnicas convencionales, pero con una diferencia: No labra el suelo, no abona, no lucha contra las arvenses ni contra las plagas, por tanto los gastos tienden a cero y el beneficio neto es mucho mayor.

¿Cómo ha conseguido esto?¿Qué hace exactamente?¿Se puede reproducir su experiencia?

Los ejes de la forma de hacer de Fukuoka son los siguientes:

- El suelo no se remueve, y no se abona. En realidad, el suelo mineral deja de estar a la vista. Con el aporte anual de toda la paja producida la cosecha anterior sin picar (esto es importante para el aireamiento del suelo) la capa orgánica superficial es tan importante que no se ve el suelo original. Las raíces del cultivo encuentran un terreno amigable, poroso, donde penetrar y explorar para buscar los nutrientes. Con un índice de cosecha de 0,5, estamos hablando de entre 11 y 14 toneladas anuales de paja por hectárea.

- La siembra se produce recién efectuada la cosecha del cultivo precedente, incluso un par de semanas antes de cosechar. En una de las modalidades más concentradas en el tiempo, se siembra en el mismo periodo (otoño) tanto el cereal de invierno como el arroz que debe brotar cuando coseche aquél.

- La densidad de siembra es bajísima para los estándares convencionales: Entre 30 y 60 kg/ha frente a los 180-240 habituales (otro ahorro). Las semillas así esparcidas ahijan abundantemente, expandiendose y cubriendo el espacio entre ellas. Las espigas y panículas son largas y con mucho grano.

- Dado que las semillas no se entierran y que deben permanecer periodos más o menos largos en el suelo antes de germinar, Fukuoka encapsula las semillas en arcilla, evitando así que se las coman los pájaros u otros granívoros, como los numerosos insectos del suelo. Forma así sus “bombas de semillas”, conocidas en todo el mundo, y cuyo proceso de fabricación va desde manual hasta, con algunos grupos de aprendices, ayudandose de una hormigonera. Esto no solo lo hace con los cereales y el arroz, sino con todas las semillas.

Fabricando “bombas de semillas” con Fukuoka

- Simultáneamente a la siembra del cereal  Fukuoka siembra trébol blanco, que tiene la función de enriquecer el suelo de nitrógeno. Tras cosechar el cereal, permite que el terreno se inunde ligeramente durante un par de semanas para debilitar al trébol y permitir brotar el arroz. Recordemos que el arroz, tanto en la forma tradicional como en la convencional tecnificada se planta en terreno inundado en primavera, planta por planta, lo cual supone un trabajo ímprobo o una fuerte mecanización.

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